Repensando el LunarPunk

A raíz de un meme que enviaron a un think-tank (sí, ¿por qué no?) de WhatsApp hace algunos minutos, el que consistía en una imagen comparativa entre lo futurista y lo a prueba del futuro, reflexioné superficialmente respecto a la estética y la ética de la adaptación al futuro en base a la imagen compartida, a la que catalogué primeramente como “archeofuturistic pre-solarpunk”.

El sitio web Solarpunk Anarchist: Imagining and Building Better Worlds habla del solarpunk como una

sociedad ecológica más allá de la guerra, la dominación y la escasez artificial; donde todo está impulsado por la energía verde y una cultura de jerarquía y exclusión ha sido reemplazado por una cultura fundada en la inclusión radical, la unidad en la diversidad, la cooperación libre, la democracia participativa y la autorrealización personal.[1]

Si hay algo llamado “solarpunk”, es de esperar que también haya algo llamado “lunarpunk”, donde el trasfondo estético y estético de la construcción a prueba del futuro pudiera calzar. No obstante, no sólo la cantidad de entradas en internet coincidentes con “lunarpunk” es notablemente inferior a las entradas coincidentes con “solarpunk”, sino que también hay una clara falencia en su definición o, al menos, no resulta satisfactoria (para mí).

El tumblr solarisbellio Basically, Solarpunk hace un intento por definir el concepto lunarpunk, que correspondería a

arquitectura, ropa, arte y más, que esté envuelto o tenga un estilo sombrío, haciendo referencia típicamente a los elementos más oscuros de la vida tal como la conocemos ahora, especialmente donde se relacionan con la Luna de la Tierra, sus ciclos, su influencia, etc. Imagínese a una mujer wiccana, recubierta de túnicas bioluminiscentes, cantando una hermosa canción en una clave menor para sí misma mientras vaga por las aguas poco profundas de un estanque iluminado por la luna a las 3 de la mañana, en busca de ingredientes para una tintura alquímica para sanar a su lesionado lobo-mascota en una noche de otoño. Eso sería bastante Lunarpunk.[2]

Sí y no.

Bien: a primera vista sí parece muy “lunar”, muy nocturno y definitivamente, podríamos hablar de algo femenino. Sin embargo, adolece de la profundidad de las fuerzas estéticas y luego éticas que subyacen a las manifestaciones culturales a las que estamos asistiendo, inclusive cuando nos apegamos estrictamente al mundo de los sentidos. Dicho de una forma más coloquial, este Lunarpunk no sería más que el Solarpunk cuando el sol se esconde, en el mejor de los casos, o una mera fantasía New Age pseudo-telúrica, en el peor.

Lo cierto es que lo lunar es más que apagar la luz y ver la Luna en una noche despejada. Lo lunar apela a una oscuridad donde reina la incertidumbre y los terrores y donde el ser humano está sometido a las fuerzas de la naturaleza, donde lo ctónico es la norma y ante lo cual hay que adaptarse, pues adaptarse es sobrevivir. Lo lunar no es lo wiccano, sino la conexión con una Gea furiosa pero también dinámica, enemiga de lo estático, donde lo terrestre y lo acuático son mundos desconocidos a ser explorados y, tal vez, colonizados.

Reina Saturno el devorador, porque el Lunarpunk es también pre-olímpico. Es la robusta piedra la que contiene al hombre para protegerse de las fuerzas del caos pero, a su vez, le permite la cercanía a las bondades que ofrece Gea. No se siembra: las estaciones del año no marcan pautas para los cultivos, sino para la caza dirigida por Herne, y permitida por la Luna. El equilibrio ecosistémico se mantiene, y también la conexión hombre-ecosistema a través de la caza.

Para Dominique Venner, este drama cósmico alimenta el espíritu:

«Con o sin un arma, en la caza, regreso a las fuentes que no puedo prescindir: el bosque encantado, el silencio, el misterio de la sangre salvaje, la antigua camaradería del clan. Para mí, la caza no es un deporte. Es un ritual necesario en el cual cada participante, predador o presa, juega el rol asignado a él por su naturaleza. Junto con el nacimiento, la muerte y la reproducción, creo que la caza, si está ejecutada según las normas correctas, es el último rito primordial que ha evadido parcialmente las desfiguraciones y mortales manipulaciones de la modernidad.«

Limpiando de universalismo —pues, al tener un enorme componente telúrico, debe estar en sintonía con la posición (x,y,z) y, por tanto, tendrá que variar según el entorno— y de la «luminosa» luz, podríamos acceder al Lunarpunk. No antes, y definitivamente no a través de la anorexia estética y ética de un Solarpunk pobremente nocturnizado.


[1] https://solarpunkanarchists.com/2016/05/27/what-is-solarpunk/

[2] https://solarisrebellio.tumblr.com/post/169965831701/whats-solarpunk-and-lunarpunk-it-is-something